
Estudiar para suspender, calentar el café para que se enfríe, hablar y no entender, dar para no recibir. Podría seguir enumerando una larga lista de aventuras y desventuras de nuestras acciones más incomprendidas. ¿Total para qué? Nos conocemos todas y cada una de ellas, nos las cuestionamos día a día y seguimos sin encontrar respuesta.
Somos contradictorios, es un hecho. No nos gusta hacernos heridas, pero luego nos pasamos la vida lamiéndonoslas. Si es que al final somos sangre, a veces efervescente y humeante, a veces líquida y oxigenadora. Ríos de sangre que nos envuelven y nos condenan de múltiples formas. Somos hemofilia en estado puro. Pareciese que no tuviéramos opción ante las diversas catástrofes de la vida.
For Satan´s sake! Let´s be coagulants!