domingo, 19 de abril de 2015

¿Cómo fue?/¿Cómo se fue?

- ¿Cómo fue?

- Genial, de lo más estrambótico. No dejamos que nos interrumpiese ningún teléfono. Era todo un ambiente tan febril que reventaría los termómetros. Y la emoción, mi emoción pegada a su aliento. Ese día enredamos y desenredamos la vida como nos vino en gana. Recordamos por última vez que somos humanos, que nuestro centro de gravedad se encuentra en la pelvis y entonces, volvimos a hacer infinito lo finito.

- ¿Cómo se fue?

- No dijo adiós, se escurrió entre mis dedos como hace siempre, giró la cabeza sacudiendo su áurea melena y me hipnotizó durante unos segundos. Tenía miedo de pestañear y perderla/me y así volver a quedarme solo, con su último recuerdo. Pero no sé como lo hace, cuando el aire volvió a inundar mis pulmones mi mirada ya estaba vacía.



sábado, 11 de abril de 2015

Nada estaba bien, pero he de decir que tampoco nada estaba mal.

Se cruzó con una joven e incandescente mirada maliciosa y le dijo:

- Beberemos margaritas frente al mar.

Contundente, lleno de seriedad, aquí no estamos para tonterías y tienes ese aire místico ¡Ay ese aire! Que me podría llegar a torturar.

Por fin volvió a respirar, pareciese que el aire frío de invierno hubiera cesado por unos minutos ¡Había llegado la primavera y con ella había comenzado una revolución!

Se abrieron puertas y se cerraron ventanas. Se comieron todas sus manías entre bocanadas de humo que vienen y van. Crecieron haciendo a su paso todo suyo. La perfección y lo políticamente correcto se evaporaron y lo mejor que sabían hacer era viajar al futuro y regresar, bailar de forma desenfrenada y gestionar el tráfico de su propia oxitocina.

Si me paro a pensar podré afirmar que para ser una mirada maliciosa nada estaba bien, pero he de decir que tampoco nada estaba mal.

Eran dos caníbales luchando por no depredar.

lunes, 6 de abril de 2015

Pies

Había una vez unos pies descalzos, llenos de heridas y llagas de caminar y tropezar, tropezar y caer, caer y levantarse y así sucesivamente. Teniendo en cuenta que herida sobre herida no cicatriza imaginaros el estado de dichos pies.

Pies vividores los llamaría yo, no hay piedra en esta vida con la que no hayan tropezado ni arena cálida que no hayan pisado.

Yo desde mi posición pueril, puesto que por aquel entonces no era más que una niña, sentía cierto recelo a que dichos pies quedasen estigmatizados por obra y causa de la vida. Aún así crecí observándolos detenidamente, de la forma en que solo un párvulo puede hacerlo. Observé como el tiempo hacia mella en ellos, como se iban debilitando, ya no caminaban, deambulaban, hasta que se quedaron sin ganas de errar.

Un día desde la distancia me sentí observada. A veinte pasos de mi unos ojos curiosos de no más de 5 años me miraban con interés, intenté no preguntar para no tener que contestar. Había llegado el día, el día en que entre todos mis defectos debía de escoger uno y quedarme con el. Les escogí a ellos.

Ahora ya solo me quedan ganas de darte un beso, bostezar y quizá de empezar a contarte mis heridas.


lunes, 30 de marzo de 2015

.,.,.,.,.,.,

Se puso de rodillas sobre el suelo de su habitación y se miró en el espejo, ahí estaba todo su ser, poco importaba ya la edad o el peso, si le quedaba algún resto de maquillaje o si estaba despeinada. Era un reflejo de su yo pasado y de su yo presente, del yo real y del ideal, era lo que se supone que a estas alturas de la vida debía ser. 

Una ex fumadora, ex culpable, ex víctima, ex verduga, ex inocente, ex vulnerable, ex megalónama.
Una reincidente en tierras hostiles y en cientos de vicios inconfesables.

Aún así, casi llora de rabia, nostálgica de todo lo que pudo ser, del tiempo que desperdició por su memoria cariñosa, por su saliva que se tornó amarga sin darse tan siquiera cuenta, por su boca que de estar tanto tiempo callada se había olvidado de hablar.

Levantó la mirada y la dirigió una vez más hacia el espejo, se había adentrado sin quererlo en un nuevo vicio, en el vicio de quererse. Es entonces cuando se dio cuenta de que ardía por dentro y que en ese suelo, ya solo quedaba frío.

martes, 3 de marzo de 2015

La normalidad es una ilusión.

Se desabrochó la camisa, bajó la intensidad de la luz y se dejó caer en el sofá. Encendió el que sería el último cigarrillo del día, lo observó y se lo colocó entre los labios. Inhaló llenando su cuerpo de humo, exhaló dejándose llevar.

Desató los cordones de sus zapatos y sin ningún cuidado lanzó cada uno al lado opuesto, creando orden en su propio desorden. Se quitó el pantalón quedando atrapada en la vorágine de su ser.

Ella, el origen del caos y de todos los males, la caja de pandora hecha mujer, una anarquía en sí misma, caerá mil veces en él, pero siempre estará segura de haber escapado, aunque sea por última vez.



"La normalidad es una ilusión, lo que es normal para una araña es el caos para una mosca. Morticia Adams"